La Osa Polar

La Osa Polar es la protagonista de un cuento que escribió Rocío, una madrugada de invierno envuelta en una bata de lana roja. Un cuento que leyó años más tarde Natalia, a orillas del Mar en Málaga y que las inspiró para convertirlo en una Escuela de Arteterapia y Salud.


Después de un camino de autoconocimiento y una extensa formación que incluye en sus orígenes el mundo sanitario y el social, La Osa Polar nace con el deseo de crear en Málaga un espacio para conocerse a través del arte, porque el arte es algo genuino, intrínseco a todas y cada una de nosotras que nos recuerda que somos únicos y que podemos elegir.


Una escuela donde aprender a descubrirse sin juicio y adentrarse en el mundo emocional, en los introyectos que nos condicionan y poder aprender nuevas formas de vivir y de estar en el mundo.


Un lugar donde auto responsabilizarse en lugar de mirar solo hacia fuera y de sanar dentro de la relación con una misma y con el otro. Aprendiendo en grupo, porque las diferencias en lugar de separarnos, nos pueden abrir nuevas posibilidades.


Un camino para observar y entender los mecanismos neuróticos que forjaron nuestro carácter y que condicionan nuestra vida cotidiana. Un lugar donde crecer desde la introspección, donde observarse, para reforzar lo que nos ayuda y aprender a desechar patrones tóxicos que nos impiden crecer. Entrenarte a escucharte y a escuchar, a encontrar y apostar por tus necesidades, a ponerte y a poner los límites que precises, a respetar tus tiempos y los del mundo.


Una escuela que nace con un estilo muy especial, amoroso y divertido, en el que aprenderás conceptos que te ayudarán a comprender el mundo emocional, cognitivo y corporal. Un lugar donde poder aprender a ver tus dificultades emocionales y entrenarte a poder elegir otras formas de reaccionar, de actuar y de decidir.
Adquirir herramientas que te servirán cuando atravieses momentos de crisis, rupturas, duelos, cambios de etapa vital, situaciones de confusión o de vacío o cuando te dediques a acompañar a otras personas, trabajar con ellas, cuidarlas o convivir con las mismas.


El proyecto nace en momentos donde se ha normalizado el apostar por el autocuidado y cuidado colectivo, de atender nuestra salud de forma integral dentro de un marco donde poder entenderse y entendernos como sociedad que coexiste y se vincula. Contextualizadas en las dificultades que atraviesa el mundo social en el que estamos inmersas y haciendo fértil un reencuentro inevitable entre el humanismo y arte.


Nos abala un amplio número de profesionales con gran experiencia humana, que se suman con entrega al proyecto que crece con mucho entusiasmo y con ganas de nunca dejar de aprender de cada persona que por aquí pasa, que confía en la sabiduría propia y del proyecto.


La Osa Polar tiene sus propios caminos.


La Osa Polar eres tú buscándote entre tanto ruido, y tu compañera de casa que perdió su mes de Abril, tu hermano que no sabe cómo enfrentar su enfermedad, tu madre que tiene que transitar caminos que empiezan porque otros acabaron, el vecino que teje al sonido de la música de la radio de la vecina de arriba, es cualquiera que una vez se atrevió a iniciar un camino por el desierto para entenderse, es ella que se jubila o él con sensación de que no llega a todo lo que lo rodea, es cada persona que necesita sumergirse en el mar de la locura para encontrarse y volver a casa más libre y más despierta.


La Osa Polar tiene vida propia, por si sola se va construyendo a si misma con los caminos de quienes se inspiran en ella.


Una estrella Polar que guía hacia un mundo saludable, amoroso, coherente y donde se respeten los derechos de todas las personas.

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